Tanto Canon como Nikon
son grandes marcas de prestigioso renombre, marcas que demostraron a lo
largo de muchos años su valía y su preocupación por ofrecerle al
usuario un producto bueno, de altas prestaciones, y que sea la mejor
combinación posible de prestaciones, precio y calidad.
La mayoría de las personas nos inclinamos hacia una marca u otra, Canon, Nikon (u otras marcas) casi por casualidad: o porque algún amigo haya tenido esa marca, o porque su precio nos haya parecido más asequible, etc. Pero a día de hoy, no existe ningún consenso entre los expertos de que una marca sea CLARAMENTE mejor que la otra. Conozco a gente felizmente enamorada de las Nikon (como es el caso de un servidor) así como otros para los que la fotografía es sinónimo de la palabra “Canon”.
La mayoría de las personas nos inclinamos hacia una marca u otra, Canon, Nikon (u otras marcas) casi por casualidad: o porque algún amigo haya tenido esa marca, o porque su precio nos haya parecido más asequible, etc. Pero a día de hoy, no existe ningún consenso entre los expertos de que una marca sea CLARAMENTE mejor que la otra. Conozco a gente felizmente enamorada de las Nikon (como es el caso de un servidor) así como otros para los que la fotografía es sinónimo de la palabra “Canon”.
Si buscáis en la mayoría de los blogs,
foros y páginas webs análisis y críticas tanto de Canon como de Nikon
siempre encontraréis experiencias buenas y malas. Para mí son siempre
las experiencias buenas las que cuentan, ya que las malas la mayoría de
las veces provienen del hecho de que la gente se compra cámaras sin
saber primero qué es lo que buscan, pues hay una cámara para cada uno de
nosotros y hay que saber dar con ella

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